Aunque las condiciones meteorológicas sean adversas, la mayoría de los perros necesitan salir a la calle para mantener rutinas básicas de ejercicio y bienestar. La clave está en adaptar los paseos y extremar las precauciones para proteger su salud.
¿Es necesario pasear a los perros cuando nieva?
Sí, pero no de la misma manera ni con la misma duración que en condiciones normales. El paseo sigue siendo importante para la salud física y mental del perro, pero durante episodios de frío extremo o nieve conviene priorizar la seguridad y el confort del animal.
Reducir el tiempo en el exterior y aumentar la frecuencia de paseos cortos puede ser una buena alternativa en días especialmente fríos.
Consejos para pasear a tu perro con frío y nieve
Ajusta horarios y duración
Siempre que sea posible, opta por las horas más templadas del día y con mayor luz natural. Evita primeras horas de la mañana y la noche, cuando las temperaturas suelen ser más bajas y la visibilidad menor.
Protege a tu perro del frío
No todos los perros conservan el calor corporal de la misma forma. En perros más sensibles, el uso de abrigos o prendas térmicas puede ayudar a prevenir la pérdida de calor, especialmente si tienen pelo corto, poco subpelo o una complexión delgada.
Tras el paseo, es importante secar bien al animal si ha estado en contacto con lluvia o nieve.
Mejora la visibilidad durante el paseo
En invierno, los días son más cortos y la visibilidad puede verse reducida. Utilizar collares, arneses o accesorios reflectantes, así como transitar por zonas bien iluminadas, mejora la seguridad tanto del perro como del tutor.
Limpia las patas después de cada salida
La nieve, el hielo y las superficies tratadas con sal o productos químicos pueden irritar las almohadillas. Limpia las patas con agua tibia al volver a casa y sécalas bien para evitar grietas o molestias.
Observa señales de incomodidad
Temblores, paradas frecuentes, rechazo a caminar o levantar las patas son signos de que el perro puede estar pasando frío. En estos casos, acorta el paseo y regresa a casa.
¿Todos los perros sienten el frío de la misma manera?
No. La tolerancia al frío depende de varios factores:
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Tipo de pelaje: los perros de pelo corto o fino tienen menos protección natural.
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Tamaño y masa corporal: los perros pequeños pierden calor más rápido.
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Edad: cachorros y perros mayores regulan peor su temperatura corporal.
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Estado de salud: enfermedades como artrosis o diabetes pueden agravarse con el frío.
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Nivel de actividad: los perros poco activos tienden a enfriarse antes.
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Raza: razas como galgos o chihuahuas suelen necesitar mayor protección, mientras que las razas nórdicas toleran mejor el frío (aunque ninguna es inmune al frío extremo).
Cómo proteger a tu perro del frío dentro de casa
El cuidado no termina al volver del paseo. En invierno es importante:
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Crear un espacio cálido y cómodo para el descanso, lejos de corrientes de aire.
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Evitar suelos fríos y usar camas acolchadas o mantas.
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Limitar los baños y secar completamente al animal si es necesario bañarlo.
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Evitar cambios bruscos de temperatura al salir al exterior.
En resumen
Pasear a tu perro en días de nieve es posible, pero requiere adaptación, observación y sentido común. Ajustar rutinas y prestar atención a las señales del animal ayuda a mantener su bienestar incluso durante episodios de frío intenso.
Cuidar de su salud también implica saber cuándo reducir el ritmo y priorizar su comodidad.




