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Comprende a tu cachorro

¿Tienes pensado sumar a un integrante más a tu familia o ya está con ustedes? ¿Es un perro? ¿Y es un cachorro? ¡Entonces esta nota es para ti!

Mi nombre es Federica Gassauer. Soy Fundadora y Educadora Canina de Como Can.

Primero quiero decirte que tomaste la mejor decisión de tu vida. Convivir con un perro, compartir momentos y desarrollar vínculo entre ustedes es algo mágico. De hecho, no puedo imaginarme una vida sin perros.

De todas formas no todo es color de rosa. Tener un perro es una gran responsabilidad y compromiso por años. Requiere de investigar, informarse, llenarse de paciencia, empatizar, e invertir en profesionales de la educación canina, adaptar un poco tu rutina, destinar grandes sumas de dinero en tu perrete: consultas veterinarias, alimento, cama, mantitas, herramientas de paseo (collar, arnés, correa, chapita de identificación, GPS, bozal, chaleco, etc.), juguetes, snacks, guardería canina, paseador y/o canguro, Seguro de Salud, entre otras cosas.

Al momento de sumar un perro a nuestras vidas solemos idealizar y enfocarnos en todo lo positivo que vamos a compartir con él. Pero al idealizar se pierde consciencia de que es un animal. No se parece a nosotros, se comunica de otra forma y tiene necesidades diferentes a las nuestras. Considero que este punto es clave para entender que el “haber tenido perro toda la vida” no te hace experto en perros.

La intención de esta nota es poder ayudarte a empatizar con tu cachorro. Pero desde el conocimiento profesional de la especie canina, y no desde los consejos de los opinólogos de los parques caninos.

Partamos de la base. El ser humano y los perros venimos de mundos diferentes. Los peludos de cuatro patas se comunican y entienden de otra manera. Puedes haber tenido perro toda tu vida, pero aún así confundir las señales comunicativas (las famosas señales de calma o apaciguamiento) que te emite tu perro. El mejor ejemplo es el siguiente: llevo casi la mitad de mi vida manejando diferentes tipos de autos: autos pequeños, grandes, manuales, automáticos. Aún así, si me preguntan acerca del motor y me piden arreglar algo del coche no tengo ni idea de cómo hacerlo. Por este motivo “el haber manejado durante muchos años no me hace experta en autos, ni menos que menos capaz de arreglarlos”. Y por este motivo acudo a un profesional de autos (taller mecánico) para que me pueda ayudar a resolverlo. Así pues, traslado este ejemplo al mundo canino. Para entender, comprender y poder ayudar a tu cachorro te sugiero que pidas ayuda a un profesional de la educación canina que te brinde la información acerca del lenguaje y especie canina, y que te de las herramientas para poder aplicarlas en el día a día.

Es imprescindible que haya reglas de convivencia claras y coherentes, que tengan un código de comunicación que les permita entenderse, y desarrollar vínculo entre ti y tu perro.

Si a esto encima se le suma que el perro es un cachorro es aún más necesario informarse acerca de cada etapa de crecimiento del perro (ontogenia). Me encuentro numerosos casos de clientes que se angustian y frustran debido a que sus cachorros hacen sus necesidades en casa, que muerden y destrozan todo, que no quiere caminar en los paseos, que lloran al quedarse solos en casa, etc.

¿Y sabes qué? ¡Estas conductas son normales! No quiere decir que tengas que tolerar que te muerda las manos, no quiere decir que tengas que aguantar que orine por toda la casa, no quiere decir que debas permitir que destroce el sillón. Pero el problema es que elijas angustiarte, frustrarte y enojarte en vez de comprenderlo a través del conocimiento y de aplicar cambios a través de herramientas brindadas por profesionales del mundo canino.

Por ejemplo: La conducta higiénica de un cachorro tiene dos puntos claves. Por un lado la parte fisiológica. Un perro de 3 meses no ha madurado lo suficiente como para retener. ¿Acaso le exigimos a un bebé de 5 meses que no se haga caca encima y que haga sus necesidades en el baño? ¿Entonces por qué nos enojamos si un cachorro se hizo pis tras 8 horas de estar solo en casa? Respecto a este punto debemos tener paciencia y esperar. Por otro lado debemos llenarnos de paciencia, armar una rutina y enseñarle. De nada sirve regañar. El regaño solo provoca miedo y rompe vínculo. Y por más que le riñamos el cachorro no está preparado para retener su orina. Es más, al enfadarte y frustrarse vas a provocar que el perro haga sus necesidades a escondidas para evitar el castigo, perjudicando y prolongando la enseñanza, generando confusión y rompiendo vínculo. Lo correcto es enseñarle lo que SÍ está correcto.

Recuerda que la educación canina positiva, empática y respetuosa debe estar siempre por delante de nuestra frustración, intolerancia, impaciencia e ignorancia.

Otro punto que me nombran todos mis clientes que tienen cachorros es el tema de las mordidas. ¡Es una conducta totalmente normal! Los cachorros están en una etapa de pura exploración. Sus patas aprenden a utilizarlas con el pasar de los meses. Al comienzo utilizan muchísimo su boca. Con su madre y hermanos juegan con la boca. Así que es normal que al llegar a una casa con personas (en vez de su mamá y hermanitos) siga comunicándose de la misma manera.

¿Esto quiere decir que debemos permitirle a nuestro cachorro que nos muerda y lastime? ¡NO! Esto quiere decir que entiendas que es una conducta normal. Ni tu perro es agresivo, ni has sumado a un dinosaurio a tu familia. Debemos enfocarnos en enseñarle al cachorro a no morder nuestras manos. Lo peor que puedes realizar cuando te muerde las manos, es desesperarte, mover las manos, elevar la voz. De esta manera tu cachorro se sobreexcitará e interpretará el movimiento de las manos como un juego. Debemos enseñar al cachorro a morder objetos permitidos (juguetes, snacks) y trabajar en la inhibición de la mordida. Es decir, enseñarle a regular la intensidad de su mordida. Un adiestrador y/o educador canino te podrá explicar cómo.

Volvemos al tema de idealizar convivir con un cachorro. Muchas personas tienden a idealizar tanto el vivir con un perro, que se frustran cuando no tienen al perro que idealizaron. Mi mayor consejo es que ames a tu perro tal como es. Es decir, que trabajes para tener un perro equilibrado y educado, pero que aceptes su personalidad. Los perros son muy adaptables y rápidamente progresan, pero debemos respetar que cada perro es diferente. No compares a tu perro con el perro de tu amigo. No quieras tener un perro extremadamente sociable si su personalidad es más bien independiente. Puedes brindarle herramientas para ser un perro más seguro (en el caso de que su falta de socialización con otros perros se debe a su inseguridad), pero no puedes forzarlo a cambiar su personalidad. No quieras forzar a tu perro a ser un corredor de maratón (por ejemplo: Border Collie) si su raza deja en claro que es un perro más sedentario y calmo (por ejemplo: Pug). También entiende que cada individuo es único y tiene su propio proceso de aprendizaje. Algunos perros pueden tardar más que otros y en este proceso hay que comprenderlos e intentar acompañarlos en todo momento.

Y recuerda la diferencia entre querer ayudar a tu perro a ser su mejor versión y en aceptar la personalidad de tu perro tal como es.

La especie canina hace un gran esfuerzo por adaptarse a la sociedad humana. Tu perro no te juzga y te acepta como sos. Te recibe con alegría por más que te hayas ido tan solo 5 minutos de casa. Te va a ser leal por el resto de la vida. Te va a dar los mejores recuerdos de viajes, momentos de juego, siestas, etc. Te va acompañar en los buenos y malos momentos. Mínimamente esfuérzate por comprenderlos un poquito.

Por este motivo es importante saber qué esperar y cuándo, estudiar la ontogenia del perro, y ser conscientes de los procesos cognitivos de tu cachorro. No esperes tener un perro robot, porque no lo vas a conseguir. Los perros tienen emociones y personalidades. Obsérvalo, conócelo, compréndelo y enséñale de manera coherente.

Y es tal cual como lees. Tú debes ser el responsable de enseñarle correctamente. Tú debes ser su referente, su punto de apoyo, su guía o tutor. No eres ni su dueño ni su macho alfa. ¡Sácate eso de la cabeza! Tú debes ser quien se informe acerca del mundo del perro, tú debes ser quien pide ayuda a un profesional de la educación canina, tú debes proporcionarle bienestar a tu perrete, ser capaz de cubrirle todas sus necesidades de la especie canina.

Por ejemplo: “Mi perro coge todo del suelo y se lo come. Entonces la solución es colocarle un bozal. Fin de la discusión”. Esto es un gravísimo error, ya que no estamos solucionando el problema. Simplemente lo estamos tapando. Esto sería como atarle las manos a un niño cada vez que pinta las paredes de la casa. Aquí no le estamos enseñando nada ni al niño ni al perro. Los estamos bloqueando. El perro necesita que le enseñen a no coger cosas del suelo (a través de varios ejercicios de autocontrol, no informativo, control de impulsos, etc.) y al niño se le debe enseñar a controlar sus impulsos. Pero también debemos permitirles realizar la actividad en sitios oportunos. Por ejemplo: a tu perro le puedes permitir coger ramas durante el paseo en la montaña. Y al niño puedes permitirle pintar en hojas gigantes de papel.

Si no cubrimos el instinto y las necesidades de manera correcta estaremos bloqueando su naturaleza. Y ahí es cuando pueden surgir problemas de conducta. Y eso repercute en la ansiedad, desesperación, frustración y enojo de los tutores.

¿Sabías que la mayoría de personas que abandonan a sus perros es por no saber de perros? ¿A qué me refiero? A que conozco a muchas familias que en cierta medida se arrepienten de haber integrado un perro en sus vidas, ya que no estaban al tanto de la responsabilidad que conlleva, de las necesidades que tienen que cubrir los perros y del dinero que repercute. Por eso insisto tanto en invertir en un profesional de la educación canina al tomar la decisión de integrar a un perrete en tu vida. Y no alcanza con cualquier educador canino. Es indispensable que sea un profesional que apueste a una educación canina en positivo, sin técnicas aversivas ni maltrato. A través de una educación amable y empática la familia puede comprender al perro, tendrá las herramientas para enseñarle, sabrá cuáles son las reglas de convivencia claras y coherentes, y adquirirá un panorama general de lo que significa tener un perro.

Pero entonces, ¿qué significa comprender a tu cachorro? Significa que debes ser consciente que un cachorro es como un bebé o niño, que está en pleno proceso de aprendizaje y exploración. Debes tener paciencia, respetando que algunas conductas son parte del proceso. Debes tener compromiso, dedicación, empatía, tiempo, cariño, comprensión, diversión, motivación, entre otras tantas… También debes entender que tener un cachorro necesita de una enseñanza coherente, positiva y con empatía. Un perro necesita de atención, paseos de calidad, aprendizaje, estimulación mental, rutinas, socialización, un sitio tranquilo y cómodo para descansar, momentos de masticación, de juego y de calma; y una familia que le transmita estabilidad emocional.

El mejor consejo que te puedo dar es que inviertas en un educador canino antes de sumar al nuevo integrante a la familia. ¿Por qué antes de que llegue a la casa? Porque es importante que cuentes con información, reglas de convivencia claras y herramientas para poder aplicar una educación coherente desde el día 1 de convivencia y para poder realizar una correcta adaptación del perro en su nuevo entorno. Nunca mejor aplicada la frase “Mejor prevenir, que curar”. Cuanto mejor hagamos las cosas desde el principio, mayores problemas de conducta futuros podremos prevenir.

Esta inversión evitará dolores de cabeza a futuro, y te permitirá tener un perro obediente y equilibrado con quien disfrutar.

Y este consejo no es solo para cachorros. En el caso de adoptar un perro (joven, adulto o senior) de alguna asociación también sugiero asesorarte con un profesional para que te ayude a realizar el correcto proceso de adaptación para el perrito.

Así que, sin importar la edad, raza o sexo del perro, una correcta adaptación en el nuevo hogar es un punto primordial para brindarle tranquilidad y equilibrio al animal.

Ahora que leíste la nota, ¿te dieron ganas de realmente querer comprender a tu cachorro?

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