Un hallazgo clave sobre el origen de los perros
Un nuevo estudio científico, “Dogs were widely distributed across western Eurasia during the Palaeolithic”, publicado el 25 de marzo de 2026 en Nature, demuestra algo muy potente: los perros ya estaban ampliamente distribuidos por Europa y Asia occidental 5.000 años antes de lo que se creía.
Según este estudio, presentaban una genética muy similar entre sí, con datos que se remontan hasta hace aproximadamente 15.800 años. Es decir, los perros ya estaban con nosotros durante la última Edad de Hielo, mucho antes de la agricultura.
La divergencia entre perro y lobo pudo comenzar hace más de 20.000–24.000 años. Para hace unos 15.000 años, los perros ya eran claramente distintos genéticamente.
Mucho más que una función práctica
El estudio sugiere que los perros fueron importantes incluso antes de tener una “función clara”. Su relación social con los humanos era compleja: podían ser intercambiados entre grupos distintos, formando parte de esas primeras “redes sociales” prehistóricas, y eran animales valiosos, incluso símbolos de alianza.
El vínculo humano-perro ya era muy fuerte. En contextos de escasez de recursos, los humanos los alimentaban activamente y los enterraban cuidadosamente junto a ellos, no de forma casual. Formaban parte de sus comunidades, viajaban con las personas y convivían con ellas de forma prolongada.
La relación humano-perro no empezó solo por utilidad, sino por proximidad social: se toleran, conviven, se cuidan y se vuelven indispensables.
Una convivencia que cambió a ambas especies
Los perros coevolucionaron con los humanos, adaptándose mutuamente. Avisaban de peligros, reducían la incertidumbre en entornos hostiles y generaban confianza emocional y compañía en grupos humanos pequeños.
En bandas humanas de unas 20–40 personas, con una vida dura, móvil y marcada por pérdidas frecuentes, un animal cercano, fiel y constante como el perro pudo tener un peso psicológico enorme.
También pudo existir interacción con niños y un primer vínculo interespecie estable, basado en la selección y crianza de perros dentro del grupo, donde la empatía y la cooperación jugaron un papel importante.
El perro junto al fuego
Cuando los humanos cazadores-recolectores aún luchaban por sobrevivir en la Edad de Hielo, ya había un ser que dormía cerca del fuego con ellos, viajaba, comía y también importaba emocionalmente.
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